El miedo

Cuando tienen miedo es cuando saben que si se caen se harán daño. El miedo es el que nos protege de sufrir heridas o morir. Sin embargo sentir miedo por todo o por cosas a las que deberías enfrentarte sin preocupaciones se convierte en un problemas.
El dominio de las propias emociones, no solo del miedo, es básico. Controlar lo que sentimos, aceptarlo y saber gestionarlo es básico para actuar siempre de la forma más correcta y si se puede elegir de la más beneficiosa para nosotros. Además de aprender a controlar nuestras emociones debemos entender cómo funcionan para poder sacar partido de la situación y entender mejor a los demás.
Controlar sus emociones será básico para convertirte en su líder o mantener a raya a un manipulador que te quiere controlar. Sentir miedo es lo que te impide triunfar. Si no te atreves a intentarlo, lo que sea, nunca lo vas a conseguir. Las cosas no pasan en la vida, hay que hacer que ocurran. Tienes que aprender a identificar tus miedos y a enfrentarte a ellos.
El miedo puede ser algo que esconda, o que destape, algo mucho más profundo. Si tienes miedo a hablar con las mujeres es posible que eso esconda una gran inseguridad y muy poca autoestima. Si te quisieras más podrías enfrentarte a ellas con mayor seguridad y terminarías venciendo tus miedos.
Así que para enfrentarte a tus miedos debes primero reconocerlos y tratar de llegar al origen del mismo. Puede que siempre que hayas tratado de relacionarte con gente el resultado haya sido una experiencia negativa. Es posible que durante tu etapa en la escuela o el instituto los demás chicos se burlaran de ti y eso ahora es lo que te paraliza a la hora de conocer a nuevas personas. Eso creó en ti una inseguridad tal que es altamente probable que este fenómeno se haya repetido en más de una ocasión.
Tal vez se reían de ti en la escuela, luego cambiaste al instituto y no supiste cómo pero te encontrabas immerso en una situación muy parecida. Pronto llegaste a la conclusión de que la culpa era tuya y en la universidad no destacaste por tener amigos especialmente. Cuando las personas son las que te hacen daño acabas imponiendo un muro entre tú y ellas para mantenerlas alejadas.
El resultado es una persona que no tiene una relación íntima con nadie, una persona que es incapaz de hablar en público o que no intentar conocer a sus compañeros de trabajo o de clase. Va, realiza sus tareas de forma efectiva y se marcha. Sin empatizar con nadie.
Si este es tu problema debes entender que tú no eres problemático sino que no tienes aprendidas unas habilidades sociales correctas. No tuviste la oportunidad y cuando lo intentaste no funcionó de modo que no te queda más remedio que vivir alejado de una situación que no sabes cómo gestionar.
Lo mejor en este caso es que reeduques tus habilidades sociales y que practiques, mucho, con tanta gente como puedas. Qué es lo peor que te puede pasar? Ves a un sitio lleno de desconocidos y actúa. Si no funciona no pasa nada, no les volverás a ver. Atrévete a probar cosas nuevas.
El miedo debes aprender a tomarlo como un consejero que te ayuda a ser más prudente. Es bueno sentir miedo, pero no puedes dejar que te paralice y menos cuando sientes miedo ante cosas que no son realmente peligrosas.
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